Santiago de Chile, 12 de Septiembre de 1997
A
ntes que termine de ocurrir los inevitable, logré rescatar la narración de Gustavo Cerati acerca de los 14 años de vida de Soda Stereo. Es el recuento del propio líder del proyecto cuyo fin dejará a Latinoamérica sin uno de sus grandes nombres."Estas líneas surgen de lo que he percibido estos días en la calle, en los fans que se me acercan, en la gente que me rodea y en mi propia expariencia personal. Comparto la tristeza que genera en muchos la noticia de nuestra disolución. Yo mismo estoy sumergido en este estado, porque pocas cosas han sido tan importantes y gratificantes en mi vida como Soda Stereo ".
Así, sin metáforas complicadas, Gustavo Cerati comenzó la carta con que quiso despedirse de sus fans en Argentina y que el suplemento Sí del Clarín publicó el 9 de mayo pasado. Unas letras tan simples como cargadas de una historia que excede lo verbal. A final de cuentas, las emociones son siempre básicas y la tristeza suele sentirse de una sola manera. Y cuando se trata de cerrar un proyecto para el que trabajaste 15 años de tu vida, entonces no hay comentario que esté a la altura del impecable tramado de circunstancias que fueron modelando el camino de la gran banda latinoamericana que fue Soda Stereo.
Pero la mejor descripción de lo que fueron esos años la hizo el propio Cerati. Logré rescatar lo que él contó para Radio Zero, que sintetizará el sinuoso recorrido del trío formado por Cerati, Charly Alberti y Héctor Zeta Bosio.
" La fecha es el año ’82, guerra de las Malvinas. Yo trabajaba en una agencia como junior. Había estudiado Publicidad en la Facultad y con Zeta teníamos asignaturas en común, pero no nos conocíamos mucho. Yo estaba tocando con una banda de blues y rock en la zona de Flores, al oeste de Buenos Aires y él con un grupo que hacía covers. En el verano me fui a Punta del Este con un grupo de música disco, un grupo para ganar dinero. Hacía cosas de The Comodors, de guitarrista rítmico y cantaba con un par de inglesas que hacían las voces. En lugar donde tocábamos quebró y nos quedamos sin un peso en Punta del Este. Intentamos vender todo lo que estaba en la discoteca, porque la dueña se fugó. Nos mandó unos cheques sin fondos, así que empezamos a vender todo. Alquilamos el piano para poder quedarnos, porque estaba bueno ese verano. Uno de los pocos buenos, porque había gente sin plata, como nosotros. En otro lugar de Punta del Este estaba Zeta con un grupo que se llamaba Morgan. Como no tenía donde quedarme, me fui con ellos, y ahí empezó mi relación con Zeta. Planeamos la idea de tener un grupo, y luego en las clases nos dedicábamos a buscar nombres de grupos, a escuchar música y cualquier cosa menos a lo que teníamos que hacer.
Pasamos largo tiempo buscando otras personas para hacer algo, y finalmente nos quedamos Zeta y yo con los teclados de Andrés Calamaro, con quien formamos una banda que se llamó Proyecto Erekto, que era un grupo de tecno. Pero nuestra idea era armar un grupo de rock. Había llegado The Police a Argentina y teníamos que ir todos a verlos.
Luego dimos con Charly. La historia es mas o menos conocida, porque él estaba tratando de engancharse a mi hermana. Fuimos a su casa, pero no lo elegimos por su capacidad como baterista sino porque tenía sala de ensayo y se había cortado el pelo. Eso era importante.
Pasó un buen tiempo antes de decidirnos a grabar un disco. No queríamos tocar, porque estábamos un poco temerosos. Queríamos ser cuatro, nos parecía que nuestro sonido tenía que ser más grande, por eso incluimos músicos invitados.
Tomando la Ruta
Nuestro debut fue un desfile de modelos en la discoteque Airport, que quedaba cerca de donde ensayábamos en Buenos Aires. Nadie nos dio bolilla. Tocamos nosotros tres, con un sistema de amplificación muy deficiente. Pero nos dio gusto, aunque nadie nos escuchara. Parecíamos realmente un grupo punk, no sabíamos tocar y sonaba muy fuerte, aunque sólo fuera eso.
La segunda presentación si fue importante, en un pub muy chiquitito. El grupo que tocaba en ese momento falló, y nos llamaron a nosotros justo cuando estábamos comiendo tallarines en la casa de Charly, que quedaba muy cerca. Nos atragantamos los tallarines con la idea, pero obviamente dijimos que sí, metimos todo a la camioneta del padre de Charly y fuimos a tocar. Ese día apareció un productor de CBS, que nos prometió un disco. Al poco tiempo firmamos un contrato y quisimos grabar. Pero este tipo quería que hicíeramos temas de los ’60. Creía que venían los revivals y tal vez no estuvo tan errado, pero nosotros no queríamos eso. Todo ese año estuvimos tocando y capturando público, que cada día se hacía mas numeroso. Sobre todo porque se trataba de fans muy acérrimos, que armaban sus propias poleras y nos seguían a todos lados.
Fue una época muy especial, porque había dos lugares donde se tocaba y que ahora son míticos, a pesar de que en esos momentos eran sólo lugares de borrachos. Ahí surgió la relación con Federico. Nos hicimos bastante amogos y a él le encantaba el grupo. Un año y medio después, el ’84, grabamos el primer disco
(Soda Stereo).
Pienso que Soda Stereo fue muy naif. Fue producto de poder concretar todo lo que habíamos tocado en ese tiempo. Nada Personal (85) tuvo otro carácter.

Alquilamos una quinta y ensayamos mucho para conseguir ese disco. Empezamos a experimentar con nuestra propia producción, porque no quedamos muy conformes con el sonido del primer disco, nos parecía que estaba como en una picadora de carne. No respetaba como sonábamos. Es como cuando uno escucha por primera vez su voz en el grabador y dices "este no soy yo". Entonces tomamos conciencia de nosotros y la posibilidad de empezar a componer algo mejor y más grandioso.
Con esa idea hicimos Signos (86), que tuvo un carácter mucho más épico.
Fue un disco muy sufrido en términos de grabación. Elegimos el mismo estudio de Nada Personal, que estaba en decadencia, todas las máquinas comenzaron a romperse y nuestro ánimo estaba muy extraño. Pasábamos momentos de mucha felicidad y de mucha depresión, yo vivía solo y estaba bastante aproblemado. Ese disco de todas maneras es muy importante para el grupo, porque paralelamente a su salida estábamos tocando en Chile, Perú y el grupo empezaba a ser cada vez más grande.
En pleno Jet Set
El caso de Chile fue muy sorpresivo, porque vinimos dos o tres meses antes de tocar por primera vez, y lo que ocurrió fue tremendo. Incluso antes de Viña del Mar (en febrero del 87), que fue como la explosión final. Para nosotros era muy interesante porque era la primera vez que salíamos del país. En Argentina la cosa fue mucho más progresiva, tocamos en muchos lugares y vivimos la escena under. Luego de Chile estábamos muy felices, porque queríamos la fama, vender muchos discos y creíamos que éramos el mejor grupo del mundo. En el fondo es muy raro no poder salir del hotel y toda esa locura, uno pensaba que estaba viviendo como una película de Los Beatles, y nos divertíamos. Cuando lo veíamos desde el punto de vista personal, había cierta soledad producto de no poder hablar de otra cosa y de estar tan expuestos.
Luego vino Ruido Blanco (87), que es un disco muy coherente con el momento que vivíamos.

Tuvimos casi seis o siete meses de gira para promover Signos, era la más larga que habíamos hecho y era la conquista de Latinoamérica. Nos pareció que no estábamos en condiciones de crear nada nuevo, y preferimos hacer un disco en vivo, digno y que gratificara todo lo que estaba pasando por el continente. El álbum rescatara todo el clima de la gira y sin duda apunta hacia eso. Lo que hicimos después fue muy extraño, porque terminamos mezclándolo embarrados en un lugar en el Caribe.
Esa época fue un poco loca, desaforada. Nuestras estadías en Colombia, Venezuela y México, eran tremendas. Estábamos muy entusiasmados con la idea de conocer lugares nuevos y al mismo tiempo ya no teníamos idea cuál era nuestra casa. Buenos Aires quedaba ya muy lejos. En realidad íbamos hacia lo grande. Eso implicaba, en alguna medida, ir hacia algo más complejo.
Paseando por Nueva York
Hasta entonces habíamos grabado sólo en Argentina, entonces sentimos ganas de hacer algo grande afuera, en Nueva York o Inglaterra. Queríamos estar en esos estudios tan actuales. Finalmente nos decidimos por Nueva York, donde por coincidencia conocí a Carlos Alomar. Nos encontramos en una casa de guitarras de un amigo en común. Le manifesté mi admiración por lo que hacía con David Bowie, que había sido para mí, un ídolo. Conocer a su guitarrista, que fuera tan agradable y además estuviera interesado por lo que hacíamos sin haber escuchado nunca nada era importante. Le dejé un video, justamente de Viña del Mar y los discos. Y casi no había llegado a Buenos Aires de vuelta cuando tenía un llamado de Carlos entusiasmadísimo diciendo que el grupo le parecía fantástico y quería trabajar con nosotros, y que cuándo, cómo y cuanto.
Durante casi quince días tocamos con él en una sala de post punk de Wall Street. Qué puedo decir, Doble Vida (88) es uno de los discos que más me gusta de Soda, porque es de los más extraños.

Tiene una especie de funky neoyorkino metido entre medio de nuestra música. Pero estaba bien, era lo que vivíamos. Eso sí, son muy diferentes los demos que yo había hecho a lo que quedó en el disco. Ciertas interpretaciones que hacíamos con Carlos no eran iguales, porque él quería, por ejemplo, que Ciudad de la Furia sonara como Fleetwood Mac, lo cual era odioso para mí. Había ciertas diferencias de criterio, pero él estaba muy admirado por lo que pasaba en el grupo.
Me parece que Doble Vida captura lo que vivimos en nuestra gira por América Latina, igual que pasa después con el EP Languis, o con Mundo de Quimeras.

Hay cierta esencia de música latinoamericana que tiene que ver con lo que íbamos escuchando por cada lugar que estábamos. Necesariamente, por más que nos gustara la música inglesa o argentina, estábamos absorbiendo lo de cada país. Hay ciertos tonos, ya sea en el carnavalito de Corazón Delator o La Cúpula. Hay una mezcla de preocupación y una cosa natural que se produce por el proceso dialéctico. Sentíamos que lo de Nueva York fue interesante de muchos puntos de vista, pero también era un poco cansador, también necesitábamos crear otro tipo de música. Entonces necesitábamos rescatar una situación de canción.
"A veces, cuando me preguntan por Dynamo, si fue un disco que rompe mucho con la historia de Soda, yo realmente me pregunto si Canción Animal (1990) no fue mucho más que eso. Es un álbum muy caliente, producido por nosotros y con la presencia de Daniel Melero por primera vez, sobre todo en el aspecto de las letras. Lo concebí prácticamente en mi casa. Los demos que hice formaron casi todo el disco, invitando a Zeta o a Charly a casa, para que le diéramos el toque. Algunas de las letras las terminamos con Daniel y luego nos fuimos a grabar a Miami.
Con Melero habíamos tenido una relación en la parte incipiente de Soda. El había sido casi un integrante, incluso participa en el primer disco. Pero, desde entonces, nuestros caminos habían sido muy diferentes y desde luego nos auscultábamos y nos veíamos ocasionalmente, pero no teníamos una relación y menos de trabajo.
La verdad es que después el grupo pegó muy fuerte en Argentina. Hicimos una presentación en el estadio de Vélez Sarsfield y era la primera vez que un grupo hacía un lugar tan grande. Ahí participó Daniel Melero, ahí quedó la promesa de hacer algo juntos. El próximo disco se concretó.
Antes de Canción Animal, Charly García y Pedro Aznar me propusieron formar parte de Tango 3. Ellos habían hecho el Tango 1 y ahora querían hacer este otro volumen. Realmente fantaseábamos con que íbamos a ser Los Beatles e íbamos a llamar a Ringo Starr para tocar la batería. Ahí salió No te Mueras en Mi Casa y yo tenía algunos temas como Sueles Dejarme Solo, que era una canción que no tenía letra todavía, pero que finalmente fue a parar a Canción Animal. Finalmente no se concretó el asunto, porque me fui de gira y Pedro partió con Pat Metheny. Luego ellos hicieron Tango 4 y sólo participé en algún par de temas en ese disco.
En ese momento la banda había ido a España por primera vez y, habíamos dado algunos shows que pienso son los mejores de la historia de Soda. Probablemente porque veníamos tocando en estadios muy grandes, entonces allá se produjo una conexión con algo más íntimo. Tweety González y Daniel Melero tocaron con nosotros y sonaba realmente muy bien. Luego hicimos los Rex, de donde salió Rex Mix, usando el estudio que habíamos comprado en Los Angeles y que armaríamos en Buenos Aires. El último día, después de hacer 14 Gran Rex, grabamos este disco extraño, que yo considero muy importante, porque es un disco de mixtura.

Luego viene Dynamo (1992) que consistió en tomar Canción Animal y destruirlo. Es como si a Canción Animal lo hubiéramos metido dentro del agua. Y, a nivel sonoro, quisimos producir eso, las canciones tenían más que ver con algo hipnótico. La idea era remixarlo, mezclarlo con algo más dance e incluir algo más trance en nuestra música.

Sé que quienes adoptaron ese disco lo quieren y a mí me pasa lo mismo. Tiene mucha melodía a pesar de su aparente ruido. Pienso que es el que rescata cierta situación épica, pero tiene cierta forma de encarar, sobre todo en la letra, que me parece que es un hallazgo en la manera mía de escribir. Antes tomaba la letra y la separaba de la música. Lograba sincronizarlas, pero de verdad les daba una importancia muy separada. Pienso que en el caso de En Remolinos lo que hice fue traducir algo que estaba diciendo en el aire, era algo fantasmal. Yo cantaba por esa especie de colchón de sonido de guitarras, cantaba algo aparentemente ininteligible, pero cuando lo escuchaba a bajo volumen, estaba diciendo algo. Así que me dediqué a traducir y pienso que es una forma directa. Cuando decía 'una flor', estaba diciendo eso a pesar de que alguno pueda acusarme de ser demasiado abstracto y no me importa, porque es lo primero que dije. Ese fue un método que después seguí utilizando en los discos siguientes y con Melero, en Colores Santos.
En general, creo que no me adelanto a ninguna tendencia, porque, por supuesto, nadie puede predecir lo que va a pasar y menos cuando se trata de tendencias. Me interesa actualizarme en el sentido de que hay gente que todavía sigue innovando en la música y, a pesar de que la experimentación murió en los setenta, todavía hay cosas que se pueden hacer y que desafían este siglo.
No le tengo miedo a ningún instrumento y a ningún método de composición, sino que trato de apropiarme de todo lo que puedo. Creo que no hay otra manera de mantenerse en este camino sino es sacudiéndote el polvo cada tanto. Sobre todo en el caso nuestro que no somos cultores de un sólo estilo, sino que estamos ahí, divagando por la música. Entonces, el caso de Madonna o Bowie, es que se mantienen en el tiempo perfilando nuevos atractivos, encontrando en su personalidad otras posibilidades. Para muchos eso puede ser discutible y, en realidad, puede ser muy esquizofrénico y lo reconozco.
Nosotros hemos tenido esos ribetes esquizos muchas veces, en el sentido de pasar de una situación a otra sin aviso. Hay algo premeditado en eso, porque si hay muchos grupos que copian a Dynamo, o Dynamo les funcionó como disparador, a mí me encanta eso, pero Soda Stereo haciendo Dynamo de vuelta, no tiene ningún sentido. Ya ese disco tiene un valor en sí mismo y fue una experiencia muy buena, porque salió así muy rápido y muy claro. Incluso hubo que terminarlo, porque estábamos dispuestos a hacer un álbum doble. Pero después, nos cansamos.
La gira de Dynamo fue terrible, porque cambiamos de compañía y eso fue un poco traumático. Teníamos que pensar en el futuro y la verdad es que no nos interesó pensar en eso y ahí dijimos: paremos acá, que si no, nunca va a haber futuro con el grupo. Fue necesario vivir el ya y parar un poco la pelota, porque que si íbamos a hacer algo, la idea es que fuera bueno y que nos surgiera naturalmente y no por el vértigo de tener que hacer un disco después de una gira.
Así, Sueño Stereo (1995) necesitó dos años y medio para concebirse. Sería ilógico decir que este álbum es la obra maestra de Soda Stereo, pero era lo más real del grupo en ese momento, porque estábamos despojados de la necesidad de tener un futuro de grupo, o de ser el mejor durante otros diez años. Ya habíamos pasado por muchas cosas y el grupo se sentía a sí mismo como clásico.
Por otro lado estábamos muy orgullosos de lo que había promovido Dynamo y su lectura posterior. Entonces, Sueño Stereo tenía la presión del no presionarnos. El grupo era un proyecto que tenía que dar algo importante, no podía ser un disquito. Además, era volver a encontrarnos después de un tiempo y dejar que la música fluyera, sin pensar demasiado en que teníamos que dar un paso o algo así. Al final, Sueño Stereo es una de los discos más innovativos dentro de nuestra carrera, sin habérselo propuesto. Por su combinación sonora, por sus letras, por su sonoridad. Es un disco que tiene hits y que la gente siente alegría de que el grupo esté de vuelta en marcha. Eso es lo que se sintió en nuestra gira".
El fin del Sueño Stereo
29 DE JUNIO 95. El grupo presenta Sueño Stereo, su séptimo disco de estudio, en una discoteque bonaerense, con concierto en vivo y conferencia de prensa.
24 Y 25 DE NOVIEMBRE 95. La gira Sueño Stereo pasa por Santiago con dos shows a teatro lleno en el Monumental.
4 DE MARZO 96. Soda Stereo se presenta en el Palladium de Nueva York junto a los colombianos Aterciopelados.
12 DE MARZO 96. Tras rechazar la oferta en varias ocasiones por no interesarles el formato unplugged, finalmente la banda graba un show para MTV latino, semi eléctrico. El concierto se convierte en la séptima producción de esta naturaleza por parte de la cadena.
3 DE OCTUBRE 96. Aparece Comfort y Música Para Volar, la grabación del concierto en los estudios de MTV, con una pista interactiva compuesta por fotos, biografía y una serie de regalos audiovisuales para los fans.

26 Y 27 DE OCTUBRE 96. La gira de Comfort... pasa por Santiago, ante 6 mil personas por noche en el Teatro Monumental.
30 DE OCTUBRE DE 96. La banda hace una presentación para el mundo a través de la red Internet, desde el auditorio de la tienda de instrumentos musicales Promúsica en Buenos Aires.
19 DE MARZO 97. Los voceros de prensa de la banda desmienten los rumores de separación, aunque admiten que están en una profunda crisis. "Pero aún hay una buena cantidad de cosas por definir antes de hablar de una separación", dijo la producción de la banda.
1 DE MAYO 97. El grupo anunció oficialmente su decisión de separarse. El escueto comunicado dice textualmente "Soda Stereo confirma por este medio su separación resuelta de común acuerdo. Pronto se anunciará la fecha de realización en un estadio de Buenos Aires del último show en la carrera del grupo".
20 DE MAYO 97. La oficina de prensa informa las fechas de la última gira. Luego de su pasada por Chile el 13 de septiembre, el último concierto de la banda tendrá lugar el 20 de este mes en el Estadio River Plate.

IO 97. La productora del concierto de despedida en Chile, ante la inminente demanda de entradas, confirma que el escenario para el evento será el Estadio Nacional, con capacidad para 70 mil personas.